viernes, diciembre 31, 2004

A todo cerdo le llega su san martín

Y a tí, cacho de cabrón, te queda muy poco. Apenas unos cien minutos, que deberás aprovechar para reflexionar, hacer balance, esas cosas que tanto te gustan. Ya sabes, que no me gusta hacer esas chuminadas, pero contigo haré una excepción.

Te diré tambien, que no lamentaré en nada tu muerte, ahogada en sidra o cava, que le den por saco al champán como a tí (a ver si ahora con rivalidades mal entendidas les vamos a hacer la guerra a los franceses más facil). Te diré que te odio, que no has cumplido con nada de lo que te pedí, ni de lo que te pidieron mis amigos y mis seres queridos.

En su lugar, decidiste jugar a la ruleta rusa y sin dar oportunidades de ganar, y tan sólo unos cuantos momentos han valido la pena. Por lo demás... anda que te has esforzado maldito cabrón en currartelo un poquito. Has separado a mucha gente, has traido infelicidad, miseria, desidia, aburrimiento, no ya a mi vida, sino a la de los que quiero, y eso... eso si que no te lo perdono. Que una cosa es lo que hagamos cada uno con su vida, y otra lo que tú decidieses por ellos.

Y es que, maldito cabrón agonizante, no has hecho más que apagar el brillo de la mirada de tanta gente, arrebatando pedazos de sonrisa, de alegría e ilusiones que por más que intentamos taparlos y recomponer esos muros quebrados por la tristeza no lo logramos.

Será por que ya no veo las mismas sonrisas de antes, porque en tantos ojos falta la chispa que encendía los míos, supongo, que será por eso, que te deseo esa muerte lenta, axfisiado en uvas y anuncios, en falsa alegría. Sólo espero que lo último que recuerdes sea lo que le diremos a Ramonchu cuando acabe de dar las uvas. Feliz año 2005... por el culo te la hinco. Aunque igual llegaremos unos miseros segundos tarde...

Ahi te pudras 2004.

Una canción: Un año más (Mecano)