miércoles, marzo 22, 2006

Deseando que sea para siempre

Aquel día amenazaba más tormenta y la tormenta no se hizo de rogar
aunque más de uno creyera en los milagros,
el que más y el que menos no sabía qué apostar
porque el tiempo es el tiempò y él decide
cómo, dónde y cuando quiere descargar.
Y a las cuatro cayeron dos rayos segando de cuajo otro árbol más.

Y cayó hasta calarnos los huesos, y cayó fría y sin compasión,
una lluvia violenta y salvaje, hasta hacernos dudar de si existe Dios.
Y cayó hasta calarnos los huesos como pernos de vía de tren
una lluvia violenta y salvaje hiriendo la carne abollando la piel.

Y fundidos de rabia e impotentes miramos al cielo queriendo entender
porqué ese brutal aguacero, por qué los dos rayos, algo no va bien.
Y si no hay nadie que pueda detener la tormenta que nos moja sin parar
usaremos nuestra fuerza, tanto si esta mal o bien
para estar secos por siempre de una vez.
Y cayó hasta calarnos los huesos, y cayó fría y sin compasión,
una lluvia violenta y salvaje, hasta hacernos dudar de si existe Dios.
Y cayó hasta calarnos los huesos como pernos de vía de tren
una lluvia violenta y salvaje hiriendo la carne abollando la piel.
Cometimos el error de imaginar
que algun día todo esto tendrá fin
pero aquí nunca es domingo,
siempre cae más de lo mismo porque el tiempo es dueño de la tempestad.
y es posible que mañana sea igual,
ya veremos quién deja de existir,
porque un árbol vale tanto como el precio de su hacha
Hoy es MIERCOLES, mes de MARZO en mi país.
Hoy es MIERCOLES, mes de MARZO en mi país.
Y caerá hasta calarnos los huesos, y caerá fría y sin compasión,
una lluvia violenta y salvaje, hasta hacernos dudar de si existe Dios.
Y caerá hasta calarnos los huesos como pernos de vía de tren
una lluvia violenta y salvaje hiriendo la carne abollando la piel.

Y caerá hasta calarnos los huesos, y caerá fría y sin compasión,
una lluvia violenta y salvaje, hasta hacernos dudar de si existe Dios.
Y caerá hasta calarnos los huesos como pernos de vía de tren
una lluvia violenta y salvaje hiriendo la carne abollando la piel.