lunes, julio 24, 2006

Recuerdos de unas CLN anunciadas

Tras un año de ausencia en el sarao más chulo de estas las españas, Bucci y su compi Little Rober (De ahora en adelante Bucci para abreviar) , y dos componentes de los KOWT, más tres coleguitas de estos (Para abreviar a todos los llamaremos Bucci) se prepararon para asistir a las CLN.

Este es el pequeño diario de lo ocurrido.

Miércoles 12 de Julio.

Media jornada de curro y salida al Decathlon en busca de unos pantalones para Little. Mierda, no hay pantalones, pero si unas dependientas muy monas. Siguiendo a una de ellas encuentro unas zapatillas que andaba buscando. Primera compra CLNera sin salir de casa. Jodidos vamos. Vuelta a casa. Preparar la bolsa y salida hacia el Aroca, lugar de reunión y partida.

[Música: Metro de Madrid Vuela] Primer retraso. El transporte público evita que Little esté a su hora. Tras una ducha, una confusión y una pifia en esconderse de su vecina, nos ponemos en camino, con la segunda compra CLNera. Un cojín donde apoyar la cabeza por las noches.

[Música: Sonidos estridentes. Insultos varios] Segundo retraso. Dos enanos en una apisonadora enana salen de su fortaleza en busca del tercer enano. Las vias de suministro se encuentran hasta los topes y el trayecto que debería ser de quince minutos se convierte en cerca de una hora. Las cocacolas pilladas se ventilan antes de llegar a la fortaleza (recordemos a los lectores que a pesar de ser enanos, el consumo de cerveza está prohibido mientras se manejan apisonadoras está perseguido y prohibido por las autoridades humanas del lugar) y E-Dwarf nos proporciona bebidas isotónicas. El camino a Pucela comienza con sólo 1 hora y 45 minutos.

[Música: Para ser conductor de primera...] Todo recto, todo recto y siguiendo los carteles. No aburriremos a la gente con el transcurso de los kilometros. Diremos que teníamos agua, teníamos chocolate (del de comer), teníamos cosas frikis de las que hablar, y un checklist que cumplir. A eso de las diez de la noche, tras dos horas y cuarto de viaje, paramos en un bar/mesón/restaurante de carretera para cumplir con el ritual de la cena. El nombre de la posada era de lo más sugerente. El gallo colorado. No sabíamos si era una posada o un lugar de esos de las señoritas.... Afortunadamente era un bar donde nosotros los frikis comimos bien, bebimos mejor y no eramos los únicos frikis del lugar. Una cría humana se paseaba feliz haciendo un bonito cosplay de Pikachu.

[Música: BSO X Files.] No estamos solos en la galaxia. Bienvenidos al Area 52. Con el estomago lleno y el conocimiento de que la afición se perdurará en el tiempo (pika pika pikaaaaaaaaaaaa tchus) Bucci se adentrá en los últimos 40 kilómetros. Primera parada, la fortaleza donde descansará E-Dwarf. Según nuestros calculos debería estar... ahí. A la derecha. Cambio de sentido, cambio de sentido, cambio de sentido, pifia en mapas, pifia en orientación, un camino de cabras, unas naves industriales, unas luces, un cartel de Welcome to Roswell. Enter to Area 52. Los relojes se pararon. La radio dejo de funcionar. Y nos dimos la vuelta. Despues de diez minutos de dar vueltas dejamos a E-Dwarf en su fortaleza.

[Música: ¿Cuando llegamos?] Rumbo al Pabellón. Por fin, nuestra apisonadora llega a Pucela. Buscamos Zorrilla, nuestro centro de operaciones habitual en la ciudad y desde ahí tomamos el camino del pabellón. Llegada, escogemos nuestro trocito de suelo y tras probar el primer juego (Family Business. Juego de cartas sobre las guerras de gangster) a dormir, que el macho dominante no estaba.

Esta noche más.