lunes, septiembre 04, 2006

El busto es mío

Hoy comienzo las vacaciones, aunque llevó casi dos semanas de fiesta. La fiesta comenzó tal que un sábado, a eso de las nueve de la mañana, con un interesante y poco entretenido España - nueva Zelanda. Siguio con un paseito ante Pánama. Luego algo más interesate ante Alemania, con constantes visitas del curro al bar, para no perder detalle de la defensa de Garbajosa y Jiménez sobre un Nowitzki (jugón) desaparecido.

Jornada de descanso y de mucho curro,que había cosillas pendientes, y vuelta a empezar. Madrugón para ganarle a Angola y un tramite contra Japón (mirá que está lejos Japón...)

Y a los temibles cruces. Primero el actual campeón del mundo Serbia, luego el ex-campeón de Europa, los últimos en ganarnos en una final, Lituania. En semis, los actuales campeones olímpicos, uno de los días que más cerca he estado de un infarto, con esa defensa interminable y ese tiro de Nocioni volando desde la esquina para toparse con el aro.

Y por último, la fiesta. Una final más tranquila despues de lo que cabría esperar tras la lesión de Gasol, Pau Gasol, y la exhibición de Grecia ante los yankis.

Pero bueno lo que se esperaba un partido de esos de huevos arriba, se convirtió en un partido fácil, en la demostración de la importancia de la defensa, del poder del grupo sobre las individualidades y del querer es poder.

Y aunque los focos se hayan puesto sobre él más por el triste fallecimiento de su padre, he aqui al verdadero culpable.


Pepu Hernández. Uno de esos tipos que merece la pena conocer, por encima de su pose de tipo serio y malhumorado, cargado de ironía y de comentarios mordaces. Pepu es una enciclopedia viviente de eso llamado baloncesto y todo un personaje. Por aquello del trabajo he tenido la suerte de pasar mucho tiempo a su vera, viendole entrenar y charlando con él. Es posible, que él tenga una buena parte de culpa de que yo ahora entrene a equipos.

Quizá sólo le faltase un título, algo grande como lo logrado ayer, para pasar al olimpo de los grandes entrenadores de este país. Supongo que a partir de ahora nadie le discutirá como hasta ahora. Y es que como dijo una vez en La Latina, con unos vinitos de por medio: "Lo más importante es la confianza. Si tu cuando juegas al trivial no dudas al dar la respuesta tus rivales te temerán porque verán que confias en tí, en lo que sabes y en lo que eres capaz. Eso ocurre en el baloncesto y en cualquier cosa".

Lastima que no disfrutase de la victoria, ni del corrillo de los jugadores cantando a ese crack desconocido (para algunos) que es Riki López. Para quien no le conozca está es la canción que berreaban los jugadores (escuchala aqui).

Y a partir de mañana: Diario de unas vacaciones.