lunes, marzo 24, 2014

Así se forjó la historia de los heroes de TaborDa2burgo

Esta semana hay partida. Retomamos la partida de los heroes de Taborda2burgo, que empezamos allá cuando era soltero, el año pasado :), y para que veais a que dedicamos algunas noches de viernes, os dejo la crónica de la primera aventura vivida por ellos

Tomad asiento en la taberna La Alforja vacía y oid lo que que el bardo tiene que contaros:

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Los heroes de Tabordadosburgo acaban con las hechizarañas
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Cantad, reid, bebed y soñad. Acercaos al fuego y escuchar, porque esta que ahora os voy a contar, es la historia de los héroes de Tabordadosburgo. La heroica epopeya de los aventureros que libraron a nuestro pueblo de una amenaza oscura y silenciosa.
Empinad la jarra y brindad por la salud de nuestros héroes. Brindad por la autodenominada Compañía Blackbeer, formada por Rex Blackbeer el enano, autoproclamado líder de la Compañía en un oscuro concurso de beber cerveza. El enano venció a Ronaldiel, el elfo, por el liderazgo de un grupo del que también formaban parte en su inicio Iriem, la clérigo de Perlod, que iluminaba a su paso con la luz de su señor los corazones afligidos, devolviendo la vida con sus plegarias y Elías, un simpático pícaro que a veces era ladrón, en otras un bribón y en otras ni lo uno ni lo otro,.

Que no se acaben la cerveza en vuestras jarras, ni la comida en vuestros cuencos que la historia es larga, y nuestros héroes llegaron a Tabordadosburgo sin un glorioso pasado, labrado tras su contrato con la ciudad. Eran días inciertos, con el suministro de caravanas alejado de aquí. Sin víveres, sin reposición de bienes y con historias terribles de monstruos con poderes mágicos, Tabordadosburgo se alejaba de su alegría para caer en las redes de la desesperación

Bebed, bebed, que el cargamento de cerveza es nuevo, y aun no se ha bañado en agua como el vino que bebía Ronaldiel, bebed y recordad como nuestro bienamado Alcalde al que los dioses tengan en su seno, quiso zanjar los rumores de la desaparición de las caravanas, desentrañar el misterio y recuperar los bienes robados a las caravanas de mercaderes que convertían nuestra villa en un enclave crucial. Una larga entrevista forjó en los salones del ayuntamiento la Compañía autoproclamada Blackbeer y sus cuatro miembros comenzaron prestos a investigar, a recabar información y a preparar su incursión.

Bebed, comed, gastad, que en la Posada debéis dejar vuestras monedas, a cambio de rica cerveza y buenas viandas, aderezadas por la historia de nuestros héroes. Su camino se inicio en Tabordadosburgo. Preguntaron a los supervivientes, viajaron a las granjas cercanas, y aturdidos asistían a una historia que se enmarañaba cada vez más. Arañas y hechizos. Sortilegios entretejidos y por ocho patas recorrido, el misterio se balanceaba ansioso por ser revelado. Todos los supervivientes coincidían en aquella locura, las arañas hechizos lanzaban, como un mago nada menos, y entretejidos sus destinos la Compañía Blackbeer se iba uniendo.

Descansad y recordad, que la primera incursión no fue satisfactoria. La Compañía Blackbeer tuvo que ser rescatada por uno de los granjeros cercanos, inconscientes y malheridos, por las hechizarañas vencidos, en su primera aproximación al misterio.

Reposad y rellenad vuestras jarras, que no había nada que lamentar. Nuestros héroes un par de días pasaron en la posada, su descanso repararon y los rumores confirmaron: las arañas hechizos lanzaron y con sus mágicas artes derrotaron a nuestros héroes que listos estuvieron para un segundo asalto, con aquel temible enemigo al que llamaron Hechizarañas. 

Recuperad vuestro animo, estimado público que la compañía Blackbeer, animados por nuestro alcalde, regresó a la caverna junto al bosque de las arañas, conocedores de los peligros a lo que se enfrentaban, y bien provistos se adentraron en las tenebrosas grutas, esquivando a las arañas hechiceras y a sus secuaces goblin. Varios sujetos de ambas malignas especies cayeron bajo las armas de los héroes que en su esfuerzo descubrieron los restos de las caravanas. Todos los guardas fueron hallados muertos y sólo una superviviente pudo ser liberada. Irina De Natale, la maga aprendiz se unía a la Compañía Blackbeer.

Comed, y blandid vuestro cucharón, como Irina, que en uno de los combates, sin poder recurrir a su magia y sin su daga, se convirtió en “el azote del cucharón” convirtiendo aquel cacharro sacado de la cocina de los goblins, en su nueva arma predilecta. A golpes de cuchara murieron no uno ni dos, hasta tres malvados pieles verdes, para dejar camino libre a nuestros héroes hacia horrores inesperados.

No temáis por nuestros héroes, que Elías cumplió con su cometido, explorando y encontrando el mejor camino por las grutas, e Iriem, la sacerdotisa de Perlod, bienvenida y bienhallada sea para siempre su luz, se encargó de recuperar al grupo para adentrarse en un nivel más profundo de la caverna.

Sabed, noble público, que la Compañía Blackbeer se adentraba en territorios más oscuros, con peligros aún mayores pero con la solidez de una extraña amistad, la que se forjaba entre el elfo Ronaldiel, el del arco certero y la espada susurrante, y el ruidoso enano Rex Blackbeer, el autoproclamado líder, de hacha amenazante, verborrea fácil y un saque aún mayor que el de toda esta taberna junta.

Bebed, aprovechad que no está nuestro héroe enano, y disfrutad de su incursión en los más hondos recovecos de aquella cueva. Revivid el terror de aquella araña hechicera, que intentó controlar a nuestros héroes, para ser derrotada entre cucharones, flechas y golpes de hacha. Un largo y peligroso camino aguardaba a nuestros héroes, que tras derrotar a dos arañas hechiceras, una patrulla de goblins, y una araña gigantesca, se encontraron con un horror para el que no estaban preparados.

Yaced, yaced, como yacía la “señora”, como rezaba el sello de la puerta que conducía al más grande de los horrores que allí encontrarían. Más dejadme que os cuente, como me lo contaron ellos, como la luz de Perlod acabó con los esqueletos que custodiaban un impío mural, de una araña de proporciones ciclópeas, que lideraba patrullas de goblins, arañas gigantes y una horda de hombres arañas, que salían de un bosque y de una montaña solitaria.

Aguardad, que la historia llega a su fin. Nuestros héroes su valor recobraron y hasta el ara de aquel templo impío llegaron, despertando a la señora y a su vil cohorte. Goblins, arañas hechiceras, esqueletos, toda suerte de viles horrores escoltaban a la señora, la araña más grande y terrible que ni en sus sueños pudieron imaginar.

Imaginad, soñad, y aún así cortos os quedaréis. Así de cruenta y difícil fue la última contienda. La señora doblegó voluntades de nuestros héroes, salvados por la luz de Perlod, el compañerismo y la promesa de una recompensa que nuestra villa les daría al terminar el trabajo. La Señora desplegó todas sus armas, lanzo grandes cantidades de su red, usó todos sus conjuros para infringir grandes cantidades de daño a nuestros héroes, que finalmente y cuando el desenlace se veía perdido, asestaron el golpe de gracia a su enemigo.

Reid y aplaudid. Vitoread, Pues bien merecido lo tienen nuestros héroes, que tras regresar a Tabordadosburgo volvieron después a sus quehaceres, no sin antes ser tratados como lo que son, los héroes de esta villa.

Aclamad a Rex Blackbeer, quien tras vencer a la señora se ganó una bien merecida fama de borracho y pendenciero, en todas las tabernas en un radio de 20 kilometros a la redonda.

Honrad a Ronaldiel, que regresó a su tierra para alertar a los reinos de los elfos de los peligros que suponían las nuevas arañas con poderes mágicos

Alabad a Elías, que se mantuvo en esa posición indefinida. Si bien unos días era un poco ladrón, al otro se convertía en un picaro, pasado el tiempo parecía un bribón, en otros no parecía ni una, ni otra, ni cualquier cosa.

Escuchad a Iriem, la sacerdotisa de Perlod que extendió la luz de su señor durante su viaje por Marvalar, estudiando aquel intrincado libro que encontraron en la caverna, en el que se describía aquel culto extraño que hablaba de arañas con poderes mágicos, extraños rituales iniciáticos, una profecía que indicaba un gran peligro para el mundo con la llegada de la “Gran Diosa, la Reina Araña”.

Honrad a la adorable Irina, la pija aprendiz de mago, terminó su viaje a Robleda, para ingresar en la mejor escuela de magia, que el dinero de su padre, el aclamado mercader Antonio de Natale pudo costear.

Alabadlos, jaleadlos, pues estos son los integrantes de la autodenominada Compañía Blackbeer, los héroes de Tabordadosburgo, los que libraron nuestra villa de los peligros. Recordad la fiesta que les proporcionamos hace unas semanas, para festejar el aniversario de su gesta, los regalos que allí les entregamos, antes de su partida hacia el Monte Athrof, para vivir aventuras que serán cantadas en otra ocasión.

Levantad vuestras jarras y brindad por el futuro y por las gestas de la Compañía Blackbeer.