lunes, septiembre 15, 2003

Como en las peliculas

Por azares del trabajo, hoy he estado por primera vez durante mucho tiempo en un hospital privado. Para mí, acostumbrado a pasar largas estancias en los de la Seguridad Social, especialmente en el Clínico, lo menos que podía pensar hoy es que estaba en un hospital.

Todo pulcro, todo limpio, completamente en silencio, con más mérito si cabe estando al lado del aeropuerto. Más parecía un hospital de esos de las pelis americanas, en los que medicos y enfermeros parecen salidos de un concurso de belleza. Bueno, en eso tambien se parecia este. Parecía tan idílico que llegue a pensar que estaba en un hotelito, con sus habitaciones individuales, el balconcito, los sofas... Sólo faltaba el médico psicópata... como en las películas.

Reconozco que me he alegrado de ver cuando han bajado y subido a José Manuel del quirofano. Podría haber llegado a pensar que lo iban a curar con gominolas y sugus.

El final por lo menos ha sido feliz.

La historia vista desde otro punto de vista está aqui y aqui.

Una canción: Almost Unreal (Roxette)

domingo, septiembre 14, 2003

Hace poco Betty nos preguntaba en las cinco del viernes cuando fue la última vez que te ilusionaste. Esta fue mi respuesta.

Hace poco descubrí un texto que explicaba la cosmología de la mayoría de leyendas y de las historias fantásticas. La conclusión final a la que llegaba era algo así como una frase que decía Fox Mulder en un capítulo de Expediente X. "Los sueños son respuestas a preguntas que no sabemos plantear" aventuraba el amigo Mulder ante la inquietante mirada de su compañera Scully.

En esa misma página te animaban también a crear tu propia leyenda, parábola o similar.

La mía es algo así...

· La historía está llena de cosas así. Nunca sabremos si son verdad o son mentira. Pero a nosotros los mortales nos sirven para hacer de nuestra vida un transito más llevadero. Os preguntareís que hago yo, un joven de aspecto tan viejo, que ni siquiera puedo mantenerme en pie sin la ayuda de alguien, o de este condenado bastón.

Yo he visto la felicidad. Yo fui feliz. A lo largo de mis escasos treinta años sé que era feliz. Sabía que era feliz, pero buscaba a mi alrededor y no encontraba más gente feliz.

Decidí que no podía ser el único con ese don y me dispuse a compartirlo. Guardé mi felicidad en cinco pequeños frasquitos. Alegría, animos, cariño, comprensión e ilusión.

Os preguntareís, que hace un extraño en vuestro pueblo, interrumpiendo vuestro rato de ocio en la taberna, dándoos este discurso. Lo cierto es que ni siquiera yo lo sé. Os decía que yo era feliz, y que guarde mi felicidad en cinco frasquitos.
No quiero aburriros contandoos mis penurias. Deje el frasquito de la ilusión escondido bajo un arbol y con los otros cuatro abandone mi casa, mi tierra y mis riquezas por llevar la felicidad allá por dónde yo pasara.

Mi primera parada me llevó a una villa pequeña. Una extraña enfermedad había acabado con todos los niños. Hizo falta todo el contenido del frasco de alegria para que las calles volviesen a tener ruidos, los colores volviesen a las vestimentas y la gente pensase que había algo más que el presente y que merecía la pena luchar por ello.

Tras pasar un tiempo allí, un viajero me trajo noticias de una pequeña ciudad, al norte de donde me encontraba. Las traiciones, los asesinatos, la corrupción y el egoismo había creado una petina gris sobre ella. Mis pasos se encaminaron hacia la ciudad, disfrutando de la compañia del viajero.

En las pocas jornadas que necesitamos para recorrer la distancia que separaba al pueblo de la alegria de la ciudad de las miserias, este viajero me contó la historia de su vida. Era una historia triste, tan triste como la luz del sol que se esconde entre las nubes un día de lluvia. Me contó como su mejor amigo le robo, le arranco de su familia y le obligó a iniciar una nueva vida lejos de su ciudad natal.

Ese era su proposito cuando inicio el viaje. Le di unos sorbitos de las botellas que me quedaban. Un sorbito de cariño mezclado con un poco de comprensión y endulzado con un chorrito de animos. Los efectos fueron casi inmediatos. Su cara era distinta, la vida parecia tener otro color, lejos del ceniciento gris, y hasta sus ojos adquirieron brillo.

Ese brillo y su sonrisa es lo último que recuerdo haber visto de él antes de que un accidente pusiera fin a su vida antes de llegar a la ciudad que esperaba su nueva vida.

Veo que les interesa mi historia. Me alegra tener su atención. A mi llegada a la ciudad, esta era un caos. Poco a poco el contenido de las cuatro botellas se vació, pero no conseguí mi proposito. No logre hacer feliz a nadie.

Desencantado, con el cuerpo ceniciento y marchito regrese a mi antigua casa buscando el descanso. Antes de cruzar el umbral visite el árbol donde tenía la quinta botella.

Cuando la cogí no podía creer lo que estaba viendo. La botella estaba intacta, pero el contenido se había evaporado. Regrese a lo que antes era mi hogar pero mi estancia no fue larga. Mis cinco años de viajes intentando llevar la felicidad me habían convertido en un extraño.

Partí y recorro las caminos desde entonces. A veces me detengo en posadas como esta y cuento mi historia a los que quieren escucharme. Ahora soy yo quien busca la felicidad o al menos llenar alguno de los frasquitos que tengo vacios aqui en mis bolsas.

Mirad pequeños, no temaís. Este es el frasquito de la ilusión, el que estaba escondido junto al árbol. Tal vez algún día pueda estar lleno de nuevo.

Eso es facil contestó uno de los pequeños.

Se levantó. Cogió el fragil recipiente entre sus dedos y lo lleno del agua de una jarra. Acercándose lo puso entre las manos del viejo.

Una lagrima cayó por sus mejillas rebosando el contenido del frasco. El brillo volvió a sus ojos, el color a su pelo, la sonrisa a sus labios. Esa fue la última vez que fue feliz.


Esta es la historía del viejo y del frasquito de la ilusión. El mismo frasquito que se me ha caido al suelo, esparciendo el poco contenido que quedaba por las baldosas de mi habitación.

Una canción: Un charquito de estrellas (Alejandro Sanz)

sábado, septiembre 13, 2003

Las cinco de ayer

1) ¿Dónde estabas y que hacías el 11 de septiembre de 2001? ¿Cómo te
enteraste del ataque a las torres gemelas?

Acababa de bajar a comer con Chus (creo) y el resto de compañeros del curro,
por entonces estaba haciendo los catalogos en Halcón Viajes. Llegamos justo
en la primera conexión de Telemadrid. Como estaba sin sonido, no nos
enteramos de lo ocurrido hasta un par de minutos después. Nadie prestó
atención al principio, en especial gracias a mi rápidez al asegurar que era
el trailer de Spiderman... Luego ya empezamos a prestar más atención...

2) ¿Dónde estabas y que hacías el 31 de agosto de 1997? ¿Cómo te enteraste
de que Lady Di había muerto?

Madrid. Verano del 97. Mañanas y tardes en el cole, como ahora pero más. La
primera noticia la tuve por la radio. Luego leí el periódico y
posteriormente me contaron el primer chiste. ¿Cual fue el último animal que
vio Ladi Dy? El hormigón.

3) ¿Dónde estabas y que hacías el 22 de noviembre de 1963? ¿Cómo te
enteraste de que habían asesinado a JFK?

Eso fue en mi anterior reencarnación. Yo era un importante hombre de
negocios de USA. Mis contactos me habían avisado de que algo gordo iba a
ocurrir en Elm Street cuando pasará el presidente. Lastima que no pude ir.
Una importante reunión con unos clientes extranjeros me impidió ser testigo
de primera mano. En este nueva reencarnación, yo era un pequeño pensamiento
que volaba por la cabeza de mi papa y mi mama. Más por la de mi papa
supongo, ya que mi mama estaba pensando en los preparativos de la boda que
se celebraría unos meses después. Yo me entere de esto muchos años despues, pero seguían sin resolver el asesinato.

4) ¿Dónde estabas y que hacías el 13 de mayo de 1981? ¿Cómo te enteraste de
que habían disparado al Papa?

Pues había vuelto de la guardería y estaba viendo La Cometa Blanca o Barrio
Sesamo. Mi mama y mi hermana se enteraron por la radio. Me quitaron de la
tele, como ahora pero a lo bestía y no paraban de repetir, pobre Papa, pobre
Papa... Y yo pensaba que le pasará a papá. Luego mi papa vino del cine donde
trabajaba y dije pero si está bien. Y me fui a dormir. Conciencia de lo
ocurrido la tuve años despues.

5) ¿Dónde estabas y que hacías el 20 de julio de 1969? ¿Cómo te enteraste
del primer paso del hombre en la luna?

Estaba en mi anterior reencarnación, la del empresario norteamericano,
recordaís? Estuvimos pegados a la tele en nuestra casa de Missouri viendo
como el espiritu de las barras y las estrellas ondeaba en el viento lunar.
Bueno no hay viento ni aire en la luna, pero la bandera ondeaba. En mi
actual reencarnación yo era un proyecto más grande. Había que darle un
hermanito a mi hermana que ya empezaba a hacerse la dueña de la tele con
cuatro años, queriendo ver al señor gordo que pisaba la luna.

Una canción: Yesterday (The Beatles)

jueves, septiembre 11, 2003

Jóvenes, eramos tan jóvenes...

No sé como he llegado hasta el Cercanias esta mañana. Menos aún como he entrado en el vagón, y menos todavía como he sido capaz de mantener una conversación coherente con una vieja amiga (está bien, antiguo intento de ligue). En un momento dado de la conversación me ha dado la clave de saberse joven.

"Uno se da cuenta de que deja de ser un adolescente cuando espera que llegue el fin de semana para descansar, en vez de para salir"

Pues tiene usted señorita, toda la razón. Ese momento en el que la llegada del fin de semana es sinónimo de descanso, de recogimiento, de cenitas en casa con peli despues, sólo o acompañado (el que pueda claro)...

Jóvenes.... Eramos tan jóvenes....

Una canción: Somos jóvenes (Duo Dinámico)

miércoles, septiembre 10, 2003

Aprendiz de maestro

Llevo dos días intentando aprender como ser maestro de algo que cada vez tengo menos convencimiento de saber que lo sé, o al menos lo entiendo. Tengo que enseñarles como jugar al baloncesto a un grupo de adolescentes. Quizá enseñarles a jugar sea excesivo, con que parezcan un equipo sería suficiente.

Ni siquiera se si quiero ganar partidos, si quiero que aprendan... al menos sé que quiero que se diviertan...

Una canción: I believe I can fly (R Kelly)
Un libro: El asedio de Kendermore (Chris Pierson)

lunes, septiembre 08, 2003

Turno completo

Se nos acabó la jornada intensiva. Se acabaron las jornadas laborales cortas, casi distraidas. Volvemos a la rutina, a las colas en los microondas, a los apretones en la Renfe y a salir con la cabeza repleta de mensajes de alerta.

Vuelven las prisas para comer, los filetes de lomo, las salchichas, los espaguetis, el arroz, la tortilla....

Una canción: Stay (Lisa Loeb)

domingo, septiembre 07, 2003

Resaca de refrescos

Lo más divertido de volver a salir por ahí, ha sido experimentar con mi cuerpo. Aunque he ofrecido mi cuerpo a cuanta doctora, enfermera o científica se cruzaba en mi camino, ninguna ha tenido suficientesa arresatos como para atreverse, y me ha tocado a mi llevar a cabo los experimentos.

El viernes en la boda me dedique al noble arte del voyeurismo. Acodado en la barra del bar observé las diferentes etapas de borrachera en los invitados. La conclusión más espantosa a la que llegue fue:

- ¿Dios mio yo me he puesto así alguna vez?

Lo peor de todo es que conocía la respuesta. No había sido una sola vez, ni dos, ni tres... y creo que pasarían de treinta. Que extraño es pasar de ser el observado a el observador.

No sé si será por reminiscencias o por querer mimetizarme en el entorno pero el caso es que me empece a encontrar mareado, y cuando llegue a casa despues de un bonito viaje en buho tenía ganas de vomitar. No contento con eso, el sábado tenía ese molesto dolor de cabeza y malestar general llamado resaca. A saber desde cuando la Coca Cola light produce resaca... serían los hielos???

El caso es que lo mejor para la resaca todos sabemos que es... más alcohol. Y eso le dí al cuerpo, más coca cola light, pero esa es otra historia.

Una canción: Baby one more time (Britney Spears)