jueves, octubre 16, 2003

La sonrisa de un niño

Me mantengo en el tema de las sonrisas.

Mientras venía esta mañana a trabajar leyendo Sefarad, se ha montado una señora en el Cercanias con una niña pequeña en brazos. La niña se ha puesto a jugar con otra chica que iba a trabajar, mirando a todos lados como sólo los niños pequeños saben hacer. Cuando ha mirado hacia mí, la he sonreido. Era muy graciosa. A la niña le ha debido de hacer mucha gracia mi aspecto, camiseta naranja y barba de dos semanas, por que se ha empezado a reir, sin emitir ruido, sólo abriendo la boca y moviendo los brazos balanceandose sobre la pierna de su madre, mientras me miraba, miraba a la otra chica y seguía con esa mueca de risa tan extraña e hipnótica que tienen los niños.

Una canción: Alba (Antonio Flores)

miércoles, octubre 15, 2003

Atocha. 8:20 a.m.

Cuando te acabas quedando hasta la una de la mañana matando el vicio con esto y con el Total Soccer, y claro cuando el despertador suena a las siete de la mañana, te acuerdas de todo menos del nivel siete del zookeeper y del gol que marcaste con Furiga a pase de Scaloni. No en esos momentos sólo te acuerdas de lo poco que has dormido, del sueño que tienes y de la madre que parió al que invento el despertador.

El resultado es que te mueves por la casa como un zombie, tirando casi todo a tu paso, desesperado buscando la salsa de tomate para la comida e intentando recordar donde demonios dejaste las zapatillas anoche, mientras en Los 40 Latino José Marí­a Casañ, cantante de Seguridad Social diciendome verdades, "Calavera.... Tu eres un calavera..." y las zapatillas sin aparecer... me mosqueo, respiro fuerte, busco la luz, respiro fuerte, y otra vez esa voz, "Calaveraaaaaaaaa", salgo corriendo a la tele y pongo la VH1, que para eso cantan en ingles y no me entero de algunas cosas que me cantan porque si me entero seguro que me mosqueo más.

Vestido, aseado, con el tomate en la mochila y las zapatillas donde debían estar por fuera de mis pies, me voy a la Renfe. Para empezar cinco minutitos de espera hasta que llega el tren de Mostoles. Por supuesto sin asiento. Cuando hago el trasvase en Atocha me para un señor. Una cantidad de gente enorme debajo esperando a que llegase algún tren que les llevase al curro, a clase, donde necesitasen. Delante mio, un señor con un peto amarillo, con los brazos apoyados en las escaleras mecánicas gritando "No puedes pasar". A lo cual le respondi: No esta mal, pero te falta la barba gris, el bastón, la túnica marrón, y aquella frase tan chula de:

"Soy siervo del Fuego Secreto, administrador de la llama de Anor! ¡Tu Fuego Oscuro es en vano! ¡Llama de Udún! ¡Vuelve a la Sombra! ¡NO PUEDES PASAR!"

...pero bueno con su peto amarillo fosforescente, no ser ni las ocho y media de la mañana y las ojeras que llevabamos todos como que a mi me sirvió. Me pare y espere cinco minutos a que me dejara pasar, total, tampoco iba a poder coger el cercanias. Un tren despues, pude montarme y marchar hacia el curro.

Recoletos. Nuevos Ministerios. La gran parada. Quince minutos parados. Llamadas de movil: "Oye que llego tarde". Repaso a los periódicos. (Que malos son los chistes del 20 minutos). Gente gritando desesperada. "¡Llego tarde, llego tarde!. Me voy al metro." Los trenes pasando por la otra vía... Hasta cuatro pasaron mientras esperabamos. La megafoní­a rota sólo permití­a escuchar un clarificador y tranquilizante "Tin ton tin. Blusdd ssssiiif siffi" Un sonido similar al del Plus sin descodificador que daba paso al soniquete de aviso que se cierran las puertas "Pi pi pi pipi pi pi" y la gente volvía a sus asientos. Falsa alarma. Un minutito. Bueno que me voy pal metro. "Pi pi pi pipi pi pi" y otra vez de vuelta.

Así­ seis veces hasta que por fi­n los dioses de los ferrocarriles nos permitieron partir hacia mi destino, con sólo 30 minutos de retraso sobre la hora prevista. Y aún me dicen cuando llego... Tienes mala cara. Pareces una "Calaveraaaaaaa"

Una canción: (A que no lo esparabaís) Calavera (Seguridad Social)

martes, octubre 14, 2003

Uno de esos días insulsos...

Hay días que pasan porque tienen que pasar. Días de transición de un momento gris a otro en blanco y negro o de colores. Le he dejado un comentario a Ari en plan gallego, comentando con una pregunta, y me he pasado casi todo el día buscando respuesta.

La pregunta, para los vagos que no hayaís ido a mirarla es ¿Qué tendrán las sonrisas que cambian el color a lo que vivimos?

Y la verdad que no he encontrado una respuesta clara. Supongo que será porque al sentir esa sonrisa, que es por y para nosotros, nos hace sentir lo suficientemente importantes para la persona con la que estamos hablando, y nos da una pizquita de felicidad, en la cantidad justa para olvidar lo tristes que podemos llegar a estar.

Yo no tengo una sonrisa preciosa, como la que puedan tener los actores de Hollywood o la más cara de las top model. Pero no por eso deja de tener su valor. Así que predicando con el ejemplo, os dejo la sonrisa más grande y más pitufa que pude encontrar...






Una canción: Smile (Hanson)

lunes, octubre 13, 2003

Las voces del pasado

Hace tiempo, mucho tiempo, en un patio de colegio no tan lejano, había muchos equipos entrenando. Había niños, cientos de ellos. Correteaban, caían, lloraban, celebraban, jugaban... Los más pequeños no tenían más remedio que esperar a que los más mayores se hartaran de usar el patio y les dejarán las migajas, siempre antes de que sus madres los llevarán de vuelta a casa para ver los dibujos con el animo cansado pero alegre, dispuesto a seguir correteando, jugando o disfrutando una o mil tardes más.

En ese patio han crecido miles de niños, más listos unos, mejores deportistas otros, y las voces de todos ellos resuenan por las tardes, cuando los focos se apagan y se supone que las canchas quedan en silencio. Entonces un ruido sordo, el bote de un balón, las mochilas contra el suelo, provoca que despierten todas las voces allí encerradas

Cuando yo era el que crecía, la noche significaba el final del entrenamiento y la llegada del cansancio, de la pesadez de piernas. Algo parecido a cuando llega el amanecer tras una noche de fiesta y la luz del sol nos echa encima las horas de baile.

Hoy, tenemos focos, luces artificiales, que como en el anuncio nos permiten crear nuestros propios días. Mientras entrenaba con mis niños, y les recordaba, una vez acabado el entrenamiento, que el domingo debutamos, que quedaremos dos horas antes, y que les digan a sus padres si nos pueden llevar... las luces nos han devuelto a las sombras, a saber que la figura más grande era Juanjo, y la más pequeña David, y entre ellos se podía escuchar, si prestabas atención las voces de muchos años antes. Otros niños, otras temporadas, con la misma ilusión, el mismo brillo en los ojos.

Y mientras nos marchabamos, las voces de los más pequeños se hacían con la cancha deseando que no llegará el abusón a echarles. Uno de esos pequeñas voces se ha ido hacía la puerta acompañando mis pasos, sería hora de marcharse a ver los dibujos, contándome que el domingo juega fuera, y que tiene que estar dos horas antes. Al verle en mis ojos he visto la misma ilusión, y el mismo brillo.

Una canción: En algún lugar (Duncan Dhu)

Celebraciones varias....

Hoy es mi santo. Mis papis me han regalado esto, y esto.

Hoy el cajón ha recibido su visita número 1000.

Una canción: Cambiaré (Riki López)

domingo, octubre 12, 2003

El plan de no tener plan se rompió. Siempre hay una llamada telefónica que te aleja de estar sentado sin hacer nada. Que le vamos a hacer?

Una canción: Desde mi ventana (Melendi)

Manolito, Si taun....

El ajetreo del fin de semana me suele llevar siempre a cansarme más el fin de semana que durante la semana. Aunque sean cansancios distintos, el de diario cansancio intelectual mientras que el de los "días de descanso" sea algo más físico. Y es que eso de trasnochar, tampoco mucho, entrenar a una panda de adolescentes, jugar tú, salir, tener vida social, leer los periódicos, ver alguna peli, charlar en el bar... al final lo que no me queda es tiempo para mí, ni para descansar.

Y quizá por eso, sea ahora cuando con la gripe atacando mi cuerpecito fragil y serrano ;), mi nariz congestionada y los ojos casi llorosos, decida que lo mejor sea parar, al menos por una tarde, y descansar.

Pasear por las blogs, escuchar la radio y cantar los exitos que ponen en Kiss FM, ver desde la ventana como sale el sol, llenando mi habitación y mi cabeza de ese sopor tan embriagador, dejar volar la imaginación, seguir leyendo Sefarad, comenzar con el Manual del Jugador 3.5, darles otra manita de pintura a los elfos y los hombres de Gondor, o simplemente sentarme y dejar pasar el tiempo, como se suelen dejar pasar las cosas cuando tu brazo derecho no quiere hacer esfuerzos, tu nariz dice que si el aire quiere pasar tendrá que enseñarle el carnet o tus parpados quieren emular los michelines que cuelgan de tus costados y pesan cerrando los ojos en el sueño reparador del cansancio.

Mi cuerpo tiene vida propia y hoy quiere tomar el control, será irrespetuoso.

Una canción: En la radio... Friends will be friends (Queen)
El viernes ví... Dias de fútbol