domingo, mayo 30, 2004

Cumpleaños

Un finde de celebraciones. Por un lado, el sábado, este cajón cumplía un año. No pienso hacer balance de todo lo ocurrido en estos días/meses así que el que quiera puede rebuscar por las cosas guardadas a la izquierda.

Por otro, hoy ha sido el cumpleaños de mi señora madre, así que entre eso, los dos partidos del estu (viernes y domingo - sonrisas y lagrimas) y mis dos partidos del sábado por la tarde, no ha habido tiempo para muchas celebraciones.

Los únicos momentos de asueto y festejo han sido por la tarde, de visita a la FNAC y luego al teatro, en plan aventura, a ver si quedaban entradas para la última función de "La tienda de la esquina".

Hacía por lo menos ocho años que no iba al teatro, más por desidia y por no ir sólo que por otro razón. Así que hoy he decidido desquitarme. La obra en sí no está mal. Entretenida, romántica, con un poco de crítica social, y con un par de grandes actores.

Para completar las celebraciones un friki concurso sin premio. Os pondré tres frases de las pelis que me he comprado en DVD hoy, a ver si las adivinaís. Muy facilito, no os asusteís, ni mireís en Google...

1ª Película: "Oh mi capitán, mi capitán"
2ª Película: Esto es otra liga, otro juego y otro jodido deporte
3ª Película: ¿Qué es lo mejor de la vida? Matar enemigos, degollarlos a todos y escuchar el llando de sus mujeres.

Ha sido sencillo no? Pasado el frikiconcurso... las cinco de este viernes...

1)¿Eres puntual o eres de los que siempre llegan con retraso?
Muchos dirían que no soy puntual, pero eso es más por fama creada en años atrás que porque últimamente llegue tarde. Claro que ellos son los que ahora llegan tarde con la excusa de que "si tú vas a llegar tarde", con la diferencia de que yo aviso si mi impuntualidad es mayor a cinco minutos, el límite de cortesía en el que el retraso se convierte en falta.

2)¿Cumples con fechas límites y plazos de entrega?
Sí. Es indispensable.

3)¿Usas agenda y sigues un horario?
No. No me gustan las agendas, me traen mala suerte. El horario lo uso pero como orientativo, prefiero dedicar el tiempo a las tareas por prioridad y no por que lo dicte una planilla.

4)¿Haces listas de cosas pendientes y las cumples?
Si hago listas, pero las cumplo a veces. Por ejemplo con cosas que quiero ver, proyectos, partidas, descargas, lecturas, compras. La mayoría de las veces no tengo tiempo suficiente para acabar con las lista, aunque algún día...

5)¿Eres "hacedor/a" o eres de los/as que deja las cosas para más tarde?
Intento hacerlo pronto, aunque no siempre lo consigo. Mi mente suele desviarse en varias cosas a la vez: un relato, el gancho de una aventura, una frase de una peli que no recuerdo cual es, una canción... y así lo normal es que las cosas se retrasen algo.

Una canción: Birthday (The Beatles)
He visto: La Tienda de la Esquina y Muerte entre las flores.

viernes, mayo 28, 2004

Crazy Taxi

Hay un juego que se llama Crazy Taxi. El juego, consiste en recoger clientes, y llevarles donde te pidan, en el menor tiempo posible para conseguir más tiempo y mejores propinas.

Ayer, a la salida del concierto de Riki Lopez como se nos hizo tarde, entre unas cosas y otras, o sea, chistes y canciones del inclito, decidimos compartir un taxi para volver a casa.

Para empezar os lo describiré por si alguna vez vaís a cogerle. Venía el señor con un coche de color blanco y una banda diagonal roja en las puertas delanteras desde la parte trasera a la delantera. Aderezado todo esto con una luz verde y dos cartelitos, uno sobre el coche que ponia TAXI y otro dentro del cristal que ponía LIBRE.

Cuando nos montamos empece a sospechar. Un taxista que no lleva puesta la radio no es un buen sintoma. A los 500 metros, ya le había suspendido el examen de conducir (lo siento deformación temporal, que el jueves me examino del práctico) y para cuando llegamos a Princesa las sospechas se empezaron a trucar temores.

Aquello vibraba como una lavadora vieja, por temblar temblaban hasta los asideros esos que hay encima de las puertas. Lo de los asideros esos es de traca, por que tu te agarras ahí como si fuera el salvavidas definitivo, en plan corre corre que yo voy cogido del asa.

A todo esto, el taxista nos habla, bueno en realidad no nos hablaba simplemente decía cosas en voz alta. /%$%·$%·$% uta, cag3 3W$·%$·%WER"$ rnn p&to co^*e, la puta valvula del gasoil... $·%/(= Como si fuera el Jesús Bonilla, con sus reniegos, trasiegos y demás. Sigamos con el recorrido.

Plaza españa en primera a la salida del semaforo, acelera mete segunda arras, Cuesta de San Vicente, tercera, cuarta, esto vibra Carlossssssssssssssssss, trata de enderezarlo Carlos, carril izquierdo vamos al tunel, doscientos arras, reduce tercera que nos lo comemos carlos, mete segunda arras, y a la entrada del tunel de camino a la Nacional V embrague a fondo, mete tercera arras y... AAAAAAAAAAAAARRRRRRRRAAAAAAAAAASSSS.

El peor sonido que he escuchado montado en un coche, hasta que Bonilla empezo a hablar:

·$%·$%·$%UTA. Menuda mier%&$ de Coche. Cagóntó. Ahora se me va a parar, en medio de la carretera, y ahora donde paro? Ustedes no se preocupen que no les va a pasar ná. Luces de emergencia y parada en la puerta de la Casa de Campo, es uqe verán tengo una valvula del gasoil jodida y...

A partir de ahí, todo fue como en una nube.

Bonilla trataba de arrancarlo, Bonilla que trata de arrancarlo por Dios por el metodo que usaria todo buen español. Mala hostía, y apretando bien fuerte el botón de encendido, en este caso llave, y dandole hostías a la palanca de cambios.

A la cuarta o quinta tentativa del Bonilla (segundo o tercer padrenuestro ) el coche arranco, con las luces de emergencia todavia puestas nos llevó a toda hostía por la carretera de Extremadura. A todo esto, yo para romper ese silencio histérico comence a preguntar tonterias, mañana (por hoy a que hora quedamos para ir al baloncesto, a que hora entrenamos a las niñas, sin obtener respuesta. Cuando me giró a mirar a mi acompañante, este está sentado, pegado a la puerta, con una mano en el asidero y la otra presignándose.

En ese momento mi resistencia cayó, y no pude más que echarme a reir los tres minutos que quedaron de trayecto.

Con dificultades llegamos a casa, aunque no sé como acabaría el pobre Bonilla. Cuando nos dejó en el colegio y arrancó su coche empezo a sonar y a sonar y los quinientos metros que había hasta mi casa, le estuve oyendo.

Si es que ... la %$@$ valvula del gasoil, *#%& coche...

Una canción: Libre como un taxi (Riki López)

En defensa propia

En vista de las acusaciones vertidas sobre mi persona en los comentarios del post anterior, tendré que decir que son falsas, [MODO Carita lastimera ON] y que además no se de donde se han podido sacar ese tipo de infamias y demás [MODO Carita lastimera OFF].

Como pone abajo del todo, en la letra pequeña, si como la de los contratos que luego te enteras que tienes que estar pagando letras a un interés del 2345% TAE poorque no se te ocurrió leer esas letras minusculas... "Bucci soy yo, y todo lo que hay aquí escrito ha salido de mi alborotada cabeza."

Además en esta ocasión tengo testigos en una conversación de Messenger con el único que se vino ayer conmigo al concierto. (Que mucho quejaros de plagio pero para decir que no puedo ir porque (la excusa que más os plazca) no habeís dejado ni un comment.

Así que ahora si quereis saber que paso en el concierto (y despues de él que es más interesante) tendreís que esperar a otro post.

Ala. [Indignao me encuentro oiga.]

Una canc... digo un plagio: Locura de Amor (Antonio Orozco) La original, la buena... Lisa y Fran (Revolver).

jueves, mayo 27, 2004

Como un bolero

Si de tí algo aprendí fue a querer sin remedio, sin principio y sin fin. Que el amanecer era el momento de tu despertar, a mi lado, mientras recorria con mis dedos tu piel desnuda, y que la oscuridad llegaba cuando tus preciosos ojos marrones se cerraban.

Si hay algo que se seguro es que nunca te quise tanto como despues de saber que no podía tenerte en mis brazos, cuando nunca más podría escuchar un te quiero de tus labios, ni tus ojos pidiendo un beso más, sólo uno... Ironias del destino, añorar las cosas que tuvimos y dejamos marchar.

Si ahora sé que fue lo mejor fue porque despues hubo otras, con las que repetir lo vivido, otras sin cuya presencia no podría seguir viviendo, pero de las que alejarme era la mejor medicina. Recordar para poder sobrevivir, encerrado en tus recuerdos sin dar ninguna posibilidad de victoria a las que llegaron despues de tí, atrapadas en la comparación de tus ojos y tus gestos.

Si alguna vez ganaron en esa batalla de la realidad, todo se estropeaba en mis sueños, donde volviamos a encontrarnos y volvías a ser el centro de atención, y todas sus victorias se convertian en derrotas, en ilusiones destrozadas por una mentira, la mentira de tu presencia en mis sueños.

Si el paso del tiempo me regaló algo, no fue más que la perspectiva. La posibilidad de pasear una y mil veces por aquel banco, por esas callejas, donde nos besaramos las primeras veces, desde donde planearamos tiempos félices... ¿te acuerdas? esos besos perdidos, casi robados, tan intensos. No, seguro que no. Que ni te acuerdas... que no son para tí más que algun comentario alegre con tus amigas, o ni eso. Igual no tengo ni espacio en tu memoria.

Si has podido olvidar mejor para tí. Yo te guardé dentro, tan adentro que no puedo dejarte escapar, y así estoy, sufriendo tu condena, visitando cada día ese mismo banco, como prometes cada noche en mis sueños, o en mis pesadillas, que ya no sé ni que son...

Si en todo este tiempo, veinte años y parece que fue ayer, no has aparecido porque irías a hacerlo hoy, o mañana. No tendría sentido que aparecieras, que volvieras para dar calor a mis noches, para encender las estrellas... Y en cambio allí estas, sentada echando migas de pan a las palomas, migajas que ni siquiera quisiste darme a mí.

Sí, te he echado tanto de menos, esperandote pacientemente en ese banco, sentado, mirando a esas mismas palomas a las que das de comer. Te eché de menos, tu sonrisa, tus gestos, tan grabados a fuego en mi corazón que ahora que puedo observarte no los reconozco.

Sí, pasé a tu lado, y ni siquiera me reconociste. Ni respondiste a ese alborozado ¡Hola! que dije al acercarme a tí. No importa. Mañana volveré a pasar por este parque, daré marcha atras al tiempo y volveremos a encontrarnos, y a lo mejor me mirarás. O a lo mejor me reconocerás. O lo más seguro que sigas sin recordar quien soy, aquel que vivía de tus caricias, aquel que no hacía más que pensar en tí.

Una canción: Historia de un amor (Pedro Infante)

miércoles, mayo 26, 2004

Copla va copla viene

Lo reconozco. He sucumbido a los más bajos instintos y me he convertido a una nueva religión. La copla. Y es que no hay nada mejor ni con tantas enseñanzas para la vida como la copla o canción española, tan española como la jota, la sardana, la muñeira o el chotis.

Y es que despues de dos semanas de cantar a voz en grito grandes clásicos como La lirio, Tatuaje, Soy minero, Cocinero cocinero... lo tengo muy claro. Vamos que esto es casi como una religión, con sus parábolas con sus cosas, con sus profetas (Don Antonio y Don Juanito) sus sacerdotisas (Doña Imperio y Doña Concha) y sus renovadores (La Barbería del Sur, Niña Pastorí...)

Ultimamente no hago más que gorgorito arriba, gorgorito abajo cantar mis penas (ay pena penita pena) las de la zarzamora, ¿que tiene la zarzamora que a todas horas llora que llora por los rincones... eh que tiene que tiene...? el miedo de la novia de Francisco Alegre (con ese nombre a quien se le ocurre ponerse delante un toro... coñe que más cornás da el hambre...).

Aunque no todo son cosas malas, que siempre puede uno recordar los grandes oficios de este país, como el minero (y temple mi corazón con pico y barrena) o el cocinero (atiende bien las candelas, y cocina con esmero un arroz con habichuelas, rico rico...); o cantarle al amor, ese amor desgarrado y pasional que tanto abundaba en la canción y que por mucho que nos avisen siempre acabamos picando, más que nos avisen mil veces pero nunca ponemos atención y ya se sabe lo que ocurre. Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro y más que a la madre mia. No debía de quererte y sin embargo...

Normal, que si alguien te dice esas cosas uno no pueda responder más que... asi mirando y mirando, asi empezo mi ceguera, a tu vera, siempre a la verita tuya, hasta que de pena muera.

Si es que la copla adelanto como los payasos de la tele uno de los problemas de este país, la inmigración. Ya se sabe, el vinó en un barco de nombre...

Acabo con una amenaza, que la usaré desde ahora. "Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil" Sin anestesia y por el Insalud... Como para no acojonarse.

Una canción: Soy minero Antonio Molina

lunes, mayo 24, 2004

Julio

Era un hombre bonachón, más de actos que de pensar. Sobre sus hombros medio colegio, y el intento de no fallar nunca, en una época donde el más pequeño fallo tenía consecuencias de nombres tan atractivos como peleas, bandas y drogas.

Ya he dicho que era más de actos que de pensar. De romper a cabezazos la pared que te separaba de él para castigarte que de hacerte ver por que estaba mal. Aunque luego se ablandase y sus castigos fuesen más refuerzos positivos que prohibiciones, o lamentaciones.

Durante tantos años estuvo ahí, hasta que un día se fue, se marchó o le invitaron a marcharse. La vida sigue, las obras se quedan, pero los sitios siguen manteniendo los recuerdos, más tiernos o más añejos, pero se quedan siempre en esa esquina de la memoria esperando el momento de salir a la superficie y llenar de emociones la estancia.

Hay personas que se clavan bien adentro, que con sus actos se ganan tu afecto, tu cariño y tu respeto. Personas que no importa el tiempo que pueda pasar sin que les veas que seguirán manteniendolo. De ese tipo de personas es Julio. Más de actos que de pensar. Con palabras de afecto, con una sonrisa siempre en los labios, no importan los años que pueden pasar, ni los efectos que la marea del tiempo va dejando en nosotros. Hay cosas que parece que no cambian o no pueden cambiar nunca.

Gracias.

Una canción: 19 días y 500 noches (Joaquin Sabina)

domingo, mayo 23, 2004

Los hay con suerte

Hay quien nace para reinar, para ser príncipe, para vivir sin las preocupaciones del día a día, sin la necesidad de pensar que hará mañana, si le dejarán sin trabajo, si tendrá para pagar la hipóteca, encima le pagan todo, hasta una boda por todo lo alto.

Y encima esto.

Los hay con suerte.

Una canción: Noche en vela (Guaraná)