jueves, noviembre 07, 2013

#7 Mi mayor pifia en un juego de rol


Si ayer Genjay lograba acabar con un villano con un doble crítico seguido, aquel pobre acólito de Perlod también es el responsable de la mayor pifia. En otra batalla con un asqueroso bicho que asemejaba unas cucarachas mutantes dopadas, en una especie de anfiteatro, uno de mis compañeros estaba caido. Al deshacerme de mis enemigos corrí a socorrerle. Al sortear uno de los escalones para llegar a su lado el chequeo de destreza no lo pasé, un inmisericorde 1, me lanzaba hacia el con mucha probabilidad de golpearle. Otro chequeo de destreza para esquivar el golpe que no pude evitar.

Lanza tu ataque. El dado rodó y mostró un maldito 20. Aquel golpe de martillo que debía ser como el movimiento de un bateo (de abajo hacía arriba) se convirtió en un aplastamiento en toda regla, con toda la fuerza de mi movimiento y de mi cuerpo.

Y así fue como terminaron las aventuras del guerrero del grupo, aplastado por el martillo del clerigo.

Ayer ví: El juego de Ender