martes, septiembre 14, 2004

El pistolero

El pistolero es un ser peculiar. Come, duerme, calla, escucha y actua. Para que molestarse en algo que no va con él. Tiene consejos preparados si se le piden, y si no se le pide se lo guarda, que por algo la vida de cada uno es la vida de cada uno, y él, pese a su poncho, su sombrero y su rifle, no es nadie para decirle a otro lo que debe de hacer.

Su vida es tranquila. Come, duerme, calla, escucha, actua, y ve el furgol descubriendo estrellas en la liga belga, las películas del oeste, con jon baine, el mejor como dice él. El sorteo de la bonoloto en el que siempre tiene suerte, porque siempre le toca, pagar, pero algo es algo. Pagar por mantener la ilusión, claro que tampoco está tan mal ¿no?

El pistolero es valiente, ¿para que sirve el cinturón del coche? si las vidas se acaban (por desgracia antes de lo que la gente quiere) y es díficil ponerse el cinto, aunque habrá que aprender, que las multas son multas y no hay que quebrantar la ley, ni malgastar el bolsillo.

El pistolero se queja cuando anda con la pistolera de compras, tirando del carro con las viandas con su gorra medio calá para evitar que el sol maltrate su calva. El pistolero rie y saluda a todos con los que se encuentra, que nunca se sabe en que tiroteo te puedes encontrar, y más vale tener balas amigas que enemigas.

El pistolero se sienta en la terraza, al fresco, sin camisa, que la camisa no para las balas y así a la barriga le da el aire que tambien tiene derecho, con su vino y su novela, matando indios, indios que ya le temen y respetan de tantos como ha matado en películas y novelas.

El pistolero se queja por recibir regalos, menudo dinero malgastado, si tengo de todo lo que necesito. El pistolero se ríe y apuesta a ver si me regalaís lo mismo cuando cumpla los 215. Y es que el pistolero aparte de ser el terror de los indios, el detector de talentos y jugador de la bonoloto, y no saber su edad correcta, 72 ó 73 años, que en la guerra se perdieron los papeles, es mi padre.

Una canción: Ese que me dio vida (Alejandro Sanz)