miércoles, marzo 10, 2004

Aventuras en miércoles

No hay nada mejor para la salud que irse de aventuras. En unas puedes salir con la cabeza partida o puedes encontrar el mayor de los tesoros, que nunca se sabe lo que te vas a encontrar.

Yo estoy descubriendo estos días, un nuevo mundo. El de la compra. Pero no la compra moderna en un hiper. La compra al tendero de barrio y en el mercado. Eso es otro mundo. Para empezar en el Carrefour, vas, y las cajeras son unas bordes. En un post ya hable de ellas, asi que no me extenderé mucho, con ellas. La mitad no te saluda, y la otra mitad te deja uno o dos centimos a deber, que coño, no voy a salir de pobres, pero que se los quede sin más... pues hombre, al menos que me deje el telefono... Así, al salir del curro me acercaba la compra a casa.

Tampoco agradecen mucho los piropos, la mayoría. Con lo pesado que debe ser aguantar todo el día a la gente, que menos uqe dejarlas, un buenos días, o algo del estilo uqe bonita sonrisa tiene usted hoy, señorita... (lo que ponga ne la tarjetita que llevan colgada). La mayoría sonrien, que es más de lo que hacen en diez minutos, y muchas, te mirán, te remirán, y murmuran algo para adentro... (Nota del autor: Generalmente, lo que dicen es algo comprendido entre menudo imbecil, otro gilipollas que intenta ligar conmigo, o que pasa que todos los tontos pasan por mi caja ¿donde está la camara oculta?

Yo me estoy aficionando al mercado. Es más divertido. Para empezar hoy he descubierto una cosa, pero no se lo digaís a nadie. Mi vecina del tercero es Dios. Sí, sí, no os riáis. Es Dios. Mientras compraba pescado congelado delante mío en la pescaderia, ha dado la vez en la panaderia, pedido cuarto de chorizo al charcutero y dos kilos de manzanas y otro de platanos en la fruteria. Coño, que estaba en cuatro sitios a la vez. Claro, que aunque haya descubierto que es Dios sigue siendo una borde, que mucho comprar en cuatro sitios a la vez, pero no da los Buenos Días.

Otra cosa curiosisima es lo que he hecho yo hoy. Mi familia se había marchado dejandome de Gutierrez. Y yo me marchaba a por el pan, una coca-cola, el periódico, un poco de fiambre y lo que me apeteciese para comer. Y según estoy saliendo por la puerta he pensado... creo que no llevo llaves, y he cerrado la puerta para comprobarlo.

Efectivamente, no tenía llaves. Menos mal, que el del bar me ha adoptado hasta que mi familia ha vuelto a rescatarme, y es que mi cabeza ya no es la de antes. Porque salir de casa sin llaves vale, pero sin peinar..... Eso no tiene perdón.

Una canción: Es por tí (Juanes)
Una peli: Indiana Jones y la ultima Cruzada