domingo, enero 11, 2004

Un domingo cualquiera

Me levanto por la mañana temprano, a eso de las ocho, que mis chicos juegan en casa a las diez. Suerte que no salí el día anterior porque las legañas me llegan a la altura de la cintura, en parte a que llegue tarde del trabajo, y en parte a que mi madre ha instalado un bonito reloj de salón. Aunque nuevo nuevo no es, porque el reloj tiene varios años, pero el mecanismo y la música son nuevos, y claro, con el frescor del juventud, cada quince minutos me tenían despierto oyendo los cuartos, las medias horas y las campanadas, que como dijo Sabina, nos dieron la una, las dos, y las tres... así hasta el siete.

Mis chicos madrugaron, yo madrugue, un amigo no madrugo que llegaba de empalmada de currar, el otro equipo madrugo, y los que abrían el colegio no. Así que a esperar que repetir desayuno con porritas no era plan.

Una vez abierto el cole y puestos a jugar, mis chicos salieron y jugaron como nunca en toda la temporada, pero perdieron como siempre (sic)

De allí corriendo a ver al Estu. Lo ocurrido allí se puede ver en los diarios y despues deprisita a comer, que me tocaba jugar a mí.

Gracias a la EMT mi capacidad de degustación de la comida ha sido cero. Llegar a las 15:15, comer a las 15:20, y las 15:35 salir corriendo disfrazado de futbolista.

El partido... bien gracias. El deporte es malo, muy pero que muy malo para la salud. Bueno para la salud, para el tabaco y para los kilitos de más. Ganar hemos ganado pero a un precio muy duro... Tengo el cuadriceps que parece el de Robocop cuando abría el compartimento para sacar/guardar la pistola, y ahora que estoy en el curro, completando el fin de semana de guardia me duele como si me quisieran meter la pistola esa del Robocop sin abrir el compartimento.

(Releyendo la última frase sé de algunos que emitirán una sonrisita jocosa....)

Al menos, la tarde/noche en el curro está siendo tranquilita, y mientras termino El retorno del Rey y hago un par de test, se lleva con mucha calma.

Un domingo cualquiera

Una canción: Cosa más bella (Eros Ramazzotti)